Te encuentro cada día en las esquinas, en los parques. Te veo sentada en cada silla vacía, en cada soplo de brisa.
Ya no sufro por tu ausencia; disfruto recordar las miradas profundas que nos envolvían en la noche y nos llevaban a dulces besos que nos dábamos escondidos en la terraza de la casa de tu papá.
Te encuentro en cada letra que escribo; hace mucho que no te escucho, pero no olvido los “te amo” que pronunciaste con dulzura en las noches que dejábamos que el tiempo no fuera una barrera.
Te pienso y me doy cuenta del amor que dejé escapar… no te abracé con fuerza, y ahora me arrepiento. Siempre sueño que despierto a tu lado y me pierdo en el brillo de tus hermosos ojos… quisiera embriagarme de tu aroma.
Mi vida está llena de tus fotografías, las guardaré por siempre; miraré las líneas de tu sonrisa; me lavaré en emociones delicadas que surgen al recordar tus caricias… nunca dejarás de ser mi princesita.
Invento historias donde nos volvemos a encontrar y a amar, nos mezclamos en besos y abrazos… y mis lágrimas se resbalan por mis mejillas porque es hermoso tener tu mirada viviendo en mis sueños.
Me quedo en silencio mientras me hago viejo; no puedo perseguirte, tengo que dejarte crecer… sé que querías hacerlo junto a mí, yo también, pero fui yo quien truncó ese hermoso deseo. No quiero darte promesas y palabras, quiero cambiar y ser lo que siempre quise ser para ti.
Cuando lluevan lágrimas en ti, quiero ser el que con un suave abrazo te haga sonreír.
Estás en mí… eres el significado de mis palabras de amor.