miércoles, 21 de noviembre de 2012

Una mirada al Sur 2012 (Antología)

Quiero compartir con ustedes esta publicación que se realizó en Argentina. Me publicaron dos escritos en una antología llamada "Una Mirada al Sur 2012" Escritos e Imàgenes de los Pueblos.

La misma fue editada a través de la Convocatoria "Pasiòn de Escritores" donde los seleccionados, entre los que me encuentro, tuvieron la posibilidad de publicar sus obras. Dicha Antología está conformada por cuatro tomos. En mi caso, aparecen en dicha obra dos poemas, compartiendo el Tomo IV con escritores de distintos paìses: Guatemala, Colombia, Inglaterra, Brasil, Uruguay, España, Mèxico y Nicaragua. A todos ellos, mi enhorabuena, por la posibilidad de difundir las creaciones literarias y a la Editorial mi agradecimiento porque estas iniciativas nos permiten hacernos conocer en el mundo. Y agradezco particularmente a la autora Cristina Validakis por publicar en su Blog la información que he usado aquí.

Sin más palabras les presento mis dos poemas: "Mira mis ojos y dime si me equivoco", y "Lágrimas de soledad".



"MIRA MIS OJOS Y DIME SI ME EQUIVOCO"

Sentado en medio de la oscuridad veo el reflejo de las fotografías
que se están quemando en tus recuerdos.

Veo la silueta de mis manos y me doy cuenta de que no volveré
atrás; la voz de mi pasado suena en mi cabeza, pero ese Yo ya se
murió.

En una caja de madera duermen las pequeñas montañas de odio que
has guardado y mezclado con historias asquerosas. No volveré.

Nadie te culpará, acariciarás tus cicatrices y no sobrevivirás a la
murmuración de las estrellas.

Encontrarás tus dedos en medio del barro que has expulsado de tus
entrañas; tus lágrimas se secarán antes de poder salir, antes de que
encuentres el perdón.

Lo que puedes ver es que estoy esperando para sangrar; pero es
mentira. Destrozas mi cabeza con tus burlas, pero yo encontraré el
final para esta historia agresiva y dolorosa.

Los gusanos saborean tus labios mientras que yo busco la luz que
entra por la ventana de esta habitación.

La lluvia caerá y quemará tu piel si no abres los ojos en vez de las
piernas.


"LÁGRIMAS DE SOLEDAD"

Vuelvo a sentir los sabores de la felicidad, la tranquilidad y la
paz… pero mi cuerpo se apresuró a caer sobre el barro.

Me entretengo mirando la profundidad del cielo mientras que el
viento me susurra al oído… ¿Qué me susurra? ¡Soledad!

La siento en medio de mis dedos y debajo de mis pies, se mezcla
como algo viscoso y sonríe cuando lloras… esa es Soledad.

Bajo la lluvia te veo caminar y salgo corriendo para alcanzarte,
pero al llegar es una simple ilusión… me estrello contra el vacío y
quien camina bajo la lluvia no eres tú… sólo soy yo.

Mis manos hinchadas de tanto golpear el suelo… mis pies
cansados de tanto vagar… ¿Y tú? ¿Dónde estás?

Las palabras se escurren de mi boca mientras atravieso caminos
silenciosos y me disuelvo mirando las paredes que caminan a mí
alrededor.

Ya no vale la pena seguir hablando, me elevo en mi silencio y mi
rostro se deteriora con el tiempo. Con cada paso nace un aliento
dentro de mí, un aliento que se esparce por las nubes y llueve
sobre los papeles que he dejado manchados con mi existencia.

No podría explicar cuán mal me siento por olvidarme de estar ahí
sin importar que pasara… a tu lado. No puedo mantenerme firme
para volar, sólo estoy acá afuera, buscando la mejor parte de mí…
pero no la encuentro.

Los sonidos de la calle se apagan lentamente, transformándose en
esta locura.

¡Pero qué es esto que siento!

Busco cosas hermosas dentro de mí, y es como mirarse al espejo y
ver cada defecto, cada mancha horrible y cada lágrima que se
derrama.





Para mayor información sobre la publicación, visiten el siguiente link: http://cristinavalidakis.blogspot.com/2012/09/publicacion-una-mirada-al-sur-2012.html?showComment=1353521695946#c3397480902946881791

sábado, 10 de noviembre de 2012

Tu mirada ausente de tus ojos


Te tomo entre mis manos, siento la tersura de tus pétalos… estás aquí conmigo y me dejas sentirte tan mía como nunca. El viento me ataca con recuerdos y el paso del tiempo me hunde en pensamientos de oscuros colores.

Estás aquí… me susurras al oído… no son palabras… no son sonidos… es una voz inaudible que me envuelve y me arroja a la inmovibilidad. Estoy aquí y no sé qué hacer. Te tengo entre mis manos y me desmorono mientras te sostengo.

Te miro a los ojos y veo que me miras, te veo verme y me pregunto muchas cosas… me pregunto qué dices.

Tus ojos penetrantes que te ponen en evidencia, y esta incapacidad mía de tomar tus manos.

¿Qué dices ahí cuando tu boca calla? ¿Qué dices cuando me miras?

Tu mirada me persigue y se oculta entre mis sueños para sembrar esta incertidumbre que llevo por dentro. Mi guitarra llora porque ya no la toco, pero es que ya no sé qué expresar.

Estás aquí… entre mis manos… lates con el calor de la vida y me impregnas de tu aroma. Me abandono en el silencio y camino largas distancias, deleitándome en las olas de mi pensar… pensar abstracto y espeso. ¿A dónde voy? ¿Qué veo? Veo tu mirada sin tus ojos… la persecución de tu presencia.

Me esfuerzo por dar lo mejor de mí en lo que sé hacer, pero no logro nada distinto… me frustro ante el espejo en blanco que es este papel, me derramo con la tinta del bolígrafo y me pierdo entre el punto y la coma.

Y mientras estás aquí me consumes como un fuego que quema profundamente. Estoy frente a la pared mirando lo que no puedo atravesar. El sueño huye de mí y me quedo hasta tarde dibujando palabras… tan sólo palabras. ¿Podrás alguna vez escucharme y arroparme con tus delicados brazos?

Me ilusiono con tu voz diciéndome buenas noches… voz ausente.

¿Por qué me desmorono?

Caigo roto en diminutas partes que se adhieren a este papel… mi olor desaparece y el calor de mis manos se transforma en un poco de tinta oscura.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Epifanía

Estamos muy cerca, puedo sentir los profundos latidos de tu corazón y tu aliento que impregna mi piel de tu aire. Nuestros ojos ya no se cruzan, están mezclados. Tus manos tiemblan levemente y te deslizas como un pequeño río que atraviesa el parque donde mis pesadillas parecen historias sin fin.


Luego desapareces y queda el rastro de tus labios en mi rostro. La noche se revuelve como un vómito ácido y desagradable. Miro la pared y cada grieta me grita e insulta… ¡pero no! Son sólo murmullos que salen de mi mente… ¡Soy yo mismo! Como si mi reflejo me gritara constantemente y sin espejo para verlo.


¿Qué sucede? El sueño se aleja de mí como una novia decepcionada que espera conocer a alguien que la llene de felicidad. Me quedo impertérrito ante la ventana, dejando que las horas pasen… bailan como niños traviesos que golpean todo a su alrededor.


Los recuerdos surgen y me embriagan con la tristeza. Se acerca la soledad y me abraza por la espalda. Miles de lágrimas comienzan a salir: ¡Hierven! y me queman sin piedad.


Me estrello contra tu epifanía en medio de todo el enredo de mi mente y me absorbes con tus brazos. Lloro como un niño sin saber qué es lo que siento.


Caigo de rodillas y nuevamente vienes y acaricias mi cabello… intentas decir algo pero no puedes decir nada porque ni siquiera estás aquí. No eres más que una imagen, una manifestación de este sentimiento… sólo eres un bello trazo de mi imaginación. Me hundes en la desesperación porque tus caricias se disuelven sin ser sentidas.


Caen gotas de lluvia dentro de mi cabeza… es una lenta tormenta que se extiende en la infinitud. Me olvido de las cosas que debí decir y me entrego al silencio.

martes, 26 de junio de 2012

¿Solo?

¿Solo? ¿Qué es estar solo? Estar solo es escuchar terror con los oídos tapados, sentir cucarachas en los pies cuando las palomas vienen, ofender cuando se es amado. Estar solo es una religión donde uno mismo se cree el papa. Cuando la sangre se mezcla con la harina, hacemos un postre podrido, lo comemos y nuestras tripas agonizan de alegría, porque hemos complacido a la soledad, que es una anciana hermosa, llena de gusanos y fluidos asquerosos en su interior. ¿Qué es estar solo? Creerlo mientras que rodeado estoy. Tapar el sol para dormir en mi imperfección. Eso es estar solo. ¿Solo? Un silencio que se muere, nadie lo escuchará.

domingo, 29 de enero de 2012

Lágrimas de soledad.

Vuelvo a sentir los sabores de la felicidad, la tranquilidad y la paz… pero mi cuerpo se apresuró a caer sobre el barro.

Me entretengo mirando la profundidad del cielo mientras que el viento me susurra al oído… ¿Qué me susurra? ¡Soledad!

La siento en medio de mis dedos y debajo de mis pies, se mezcla como algo viscoso y sonríe cuando lloras… esa es Soledad.

Bajo la lluvia te veo caminar y salgo corriendo para alcanzarte, pero al llegar es una simple ilusión… me estrello contra el vacío y quien camina bajo la lluvia no eres tú… sólo soy yo.

Mis manos hinchadas de tanto golpear el suelo… mis pies cansados de tanto vagar… ¿Y tú? ¿Dónde estás?

Las palabras se escurren de mi boca mientras atravieso caminos silenciosos y me disuelvo mirando las paredes que caminan a mí alrededor.

Ya no vale la pena seguir hablando, me elevo en mi silencio y mi rostro se deteriora con el tiempo. Con cada paso nace un aliento dentro de mí, un aliento que se esparce por las nubes y llueve sobre los papeles que dejado manchados con mi existencia.

No podría explicar cuán mal me siento por olvidarme de estar ahí sin importar que pasara… a tu lado. No puedo mantenerme firme para volar, sólo estoy acá afuera, buscando la mejor parte de mí… pero no la encuentro.

Los sonidos de la calle se apagan lentamente, transformándose en esta locura.

¡Pero qué es esto que siento!

Busco cosas hermosas dentro de mí, y es como mirarse al espejo y ver cada defecto, cada mancha horrible y cada lágrima que se derrama.